Una hermosa noche
Era inverosímil el que él le dijese te amo.
Más aun lo era el intentar refutarlo…
Una conversación hace unos cuantos años
propicio a que diese inicio a este ilógico amor no correspondido.
Un saludo, una pregunta y un inevitable
adiós; todo acabo. Un arco histórico precede a otro, es inevitable el que la
vida de una persona posea como rasgo característico esto tan arraigado en la
ficción.
-Hola-
-…-
-Obvio
el que ni siquiera quisieses devolverme el saludo pero…-
-…-
-Hey…-
-…-
-Eso en
tu mano es un…?-
Un
charco de sangre, emanante de un cuello cada vez más níveo y pálido.
“Oh
dios, la prensa hará un espectáculo de esto” pensó la principal espectadora de
este evento mientras veía a quien hasta hace unos meses era ¿Cómo lo decía
ella? Ah, si… una molestia, clavándose la yugular y así acabando con su mísera
vida.
El
espectáculo y… oh, la hermosa noche. Ambas en contraste al cuerpo aun erguido
de esa joven molestia sonriente. ¿Pero no es hoy, oh, una maravillosa noche?
Ver a alguien muerto le hacía no sentir repugnancia más si un goce excelso por
lo morboso.
“Ah…
Ahora me siento más viva que muerta” agregó
“Es esta una hermosa noche ¿verdad?” musitó “Es una hermosa noche para
los hijos de la tierra y de la vida, y hermosa para las hijas del cielo y de la
muerte”
Poesía…
la muerte es arte.
Y el
cadáver sonreía ¿y por qué no? Si felicidad es maravillarse. Y esa cara, la de
la augusta, la inmaculada… Al menos muerto le brindaría la felicidad que vivo
no podría.
Un goce
fugaz. Dícese que al momento de no llegar oxigeno al cerebro este comienza un
proceso que… he ahí la luz a través del túnel… sin cielo o infierno, el cerebro
nos juega unas de las suyas por última vez.
Su
cielo, la imagen fugaz del primer momento en el que fijasen sus ojos en tan
hermosa rosa, negra y radiante.
Oh
¿pero no es esta una hermosa noche para morir?
-Gracias
por tan hermoso regalo- agregó pasando frente a él -Después de entregarme a mi
siguiente presa- el muerto sonriente -Gracias por el plato fuerte precedente al
entremés que fue la primera vez que no pudiste tomar-
Alejándose
sonriente. Oh, ¿pero no es esta una hermosa noche para las hijas del cielo y de
la muerte?
-De
nada- musitaron esas palabras los labios del ahora difunto, sonriente y con
lagrimas entre ese hermoso charco de sangre.
Pues
vivo tampoco había recibido las gracias de tan augusta, inmaculada, negra y
radiante flor.
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