jueves, 11 de diciembre de 2014

Una hermosa noche


Una hermosa noche

Era inverosímil el que él le dijese te amo. Más aun lo era el intentar refutarlo…

Una conversación hace unos cuantos años propicio a que diese inicio a este ilógico amor no correspondido.

Un saludo, una pregunta y un inevitable adiós; todo acabo. Un arco histórico precede a otro, es inevitable el que la vida de una persona posea como rasgo característico esto tan arraigado en la ficción.

-Hola-
-…-
-Obvio el que ni siquiera quisieses devolverme el saludo pero…-
-…-
-Hey…-
-…-
-Eso en tu mano es un…?-

Un charco de sangre, emanante de un cuello cada vez más níveo y pálido.

“Oh dios, la prensa hará un espectáculo de esto” pensó la principal espectadora de este evento mientras veía a quien hasta hace unos meses era ¿Cómo lo decía ella? Ah, si… una molestia, clavándose la yugular y así acabando con su mísera vida.

El espectáculo y… oh, la hermosa noche. Ambas en contraste al cuerpo aun erguido de esa joven molestia sonriente. ¿Pero no es hoy, oh, una maravillosa noche? Ver a alguien muerto le hacía no sentir repugnancia más si un goce excelso por lo morboso.

“Ah… Ahora me siento más viva que muerta” agregó  “Es esta una hermosa noche ¿verdad?” musitó “Es una hermosa noche para los hijos de la tierra y de la vida, y hermosa para las hijas del cielo y de la muerte”

Poesía… la muerte es arte.

Y el cadáver sonreía ¿y por qué no? Si felicidad es maravillarse. Y esa cara, la de la augusta, la inmaculada… Al menos muerto le brindaría la felicidad que vivo no podría.

Un goce fugaz. Dícese que al momento de no llegar oxigeno al cerebro este comienza un proceso que… he ahí la luz a través del túnel… sin cielo o infierno, el cerebro nos juega unas de las suyas por última vez.

Su cielo, la imagen fugaz del primer momento en el que fijasen sus ojos en tan hermosa rosa, negra y radiante.

Oh ¿pero no es esta una hermosa noche para morir?

-Gracias por tan hermoso regalo- agregó pasando frente a él -Después de entregarme a mi siguiente presa- el muerto sonriente -Gracias por el plato fuerte precedente al entremés que fue la primera vez que no pudiste tomar-

Alejándose sonriente. Oh, ¿pero no es esta una hermosa noche para las hijas del cielo y de la muerte?

-De nada- musitaron esas palabras los labios del ahora difunto, sonriente y con lagrimas entre ese hermoso charco de sangre.

Pues vivo tampoco había recibido las gracias de tan augusta, inmaculada, negra y radiante flor.



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