jueves, 30 de julio de 2015

Era, porque asi lo quice

Era, porque así lo soñé, un día de noche espectacular. Las dos lunas lo iluminaban todo, hasta la inmundicia que alimentaba siempre mi repugnante manera de ser.

Era, pues así lo quise, una noche de día espectacular. Pues a mi lado estaba mi sueño, y él me explicaba que lo que veía era posible. La luz del sol se reflejaba y así las lunas se mostraban de tan esplendido color.

Era y es, porque así mi sueño lo quiso, un día y noche soñado. Los dos satélites hermanos, la naturaleza, mi sueño y yo, la Pesadilla.


Era, es y será, porque así tu subconsciente lo quiso, un sueño de pesadilla y una pesadilla en tus sueños. La realidad soñada y tus sueños sin cumplir. Las dos lunas, un ying y un yang; la naturaleza, el bosque de arboles de concreto; tu realidad y tu, el Soñador.

La voz de la cordura, desespera

Según la real academia de gato negro acicalándose; suicidio es: la acción y el efecto de suicidarse, y suicidarse según los sectores depresivos de la plaga humana se definiría como: una vía de escape, salvación, anteponer la felicidad de los demás por sobre la tuya, buscar una inexistencia… en fin, argumentos bastante bien fundamentados.

En estos momentos aliento, propongo, alabo y voto a favor del suicidio como método de de cura efectiva contra el malestar social, contra el virus llamado emoción, contra el cáncer conocido como desesperanza, contra el demonio bautizado religión. Y de hecho, como el gran samaritano que soy, con el más grande de todos los orgullos puedo confesarlo, mi sonrisa a la vez lo confirma todo. Soy un pastor mata ovejas y las ovejas cual gallos solitarios mueren de soledad; tan solo un intermediario, eso soy.

Aunque también podrías llamarme Satanás, Lucifer, Asmodeo, Jesucristo o “Dios”. Siempre podrás escucharme estoy en tu mente, cuerpo y alma; y yo por el simple hecho de tener que evitar que atentes contra tu vida te seguiré diciendo esas bellas, tranquilizadoras e indoloras palabras que a razón de justificativo a cada paso te guiaran escalón tras escalón hacia el sótano que es tu tumba.
¿Te sientes solo? Pues medio mundo está en tu misma deplorable situación ¿El mundo estaría mejor sin ti? Exactamente, es cierto. Tú eres una boca más de esta plaga y esta plaga ignora sobre tu existencia  ¿Y si la ignora, existes?

Córtate las venas, te habla tu mismo reflejo. La desesperación la veo, la ves, la sientes… Soy tu… Divaga… Llora… Aférrate a lo que sea, a la primer persona gentil con la que te encuentres… Eres así porque así te ha moldeado la sociedad.

Hablas contigo mismo. Soy tu maldita mente y mientras hablas, mientras hablo, para ti mismo lloras… Tu… ¿Qué te ha sucedido? ¿Quién te lo hizo? ¿Cuánto daño más podrás aguantar? ¿Confiaras en la fiel soga? ¿Recibirás la visita del gusano conquistador? ¿Esperaras a que esa persona de la cual te aferras como novia desesperada se canse de ti y de tus “si me dejas, muero”? Eres lamentable, no eres un ser humano, muere.

Oh, pero… ¿Pero? Mi familia, la tuya; las pocas amistades por no decir nulas y rallando la categoría de conocidos ¿Qué sucederá con ellos? Papá y mamá en un mes te olvidaran, solo eres una carga para ellos; y si lo deseasen procrearían, engendrarían, darían a luz a un mejor ser que tu… Nadie jamás nos necesito, jamás te necesitaron. Aliento tu sabia y correcta decisión, sálvate de este maldito mundo porque el “mismísimo” lo dijo: Ayúdate que yo te ayudare; sálvate que yo te proveeré de las herramientas, fortaleza, coraje, agallas y esperanzas que necesitares para tal fin.

Te hablo yo, me oyes, no estás loco aunque estoy en tu mente, persevera, lucha, finge una sonrisa. Muéstrate agradable, muéstrales a tus allegados tu mejor sonrisa, regálales algo con lo cual te recuerden, haz las paces con tus enemigos. Queda en paz contigo mismo, no dejes cabos sueltos.
Eres, por dios, una criatura indefensa en un mundo de carnívoros; eres tan solo un alma gentil; eres la escala más baja de la cadena alimenticia; eres y serás realmente… alguien que jamás podrá cumplir con sus propósitos, sus metas, sus sueños. Eres… un niño en busca del calor que jamás encontró o que jamás tuvo el valor de encontrar.

Y… que al no poder encontrarlo se refugió en el cálido rincón del olvido que podían proporcionarte los malos hábitos. Alcohol, con eso comenzaste y luego te recuerdo saqueando la billetera de tus padres. Que decepción habrán sentido.

Aún te recuerdo bajo ese puente en el que con tus “amigos” pasaban el rato. Olvidabas, eras feliz ¿realmente eras feliz exponiendo a la ruina tu propia vida?
Golpéate la cabeza contra la pared de esa bóveda que es tu habitación, recupera algo de cordura y sigue escuchando la voz de tu desesperado ser.
Ya lo he mencionado, aunque me guiara por la ficción naciente de tu mente. Yo soy el pastor mata ovejas y a modo de autosatisfacción tú puedes llamarme con el nombre con el que se te de la regaladas gana, llámame Jesucristo. Pues él te abandono.

Estas en la etapa final, eres hombre, eras mujer, eres lo que desees. Esta voz jamás cuestionara tu sexualidad, tus creencias, tus ideales… Yo solo te ofrezco la salida, el GAME OVER.

¿Aceptaras?

Está todo a tu divina, sacra y entera disposición.

El era, es y fue. La siguiente semana él camino solo, serio y sereno. Dijo que volvería, sus padres le dieron algunos pesos; el ese mismísimo día pagaría para reincorporarse en el bachiller al que hacía varias semanas no asistía. Jamás llego a dicho destino.

Se le encontró en el descampado en el que en el pasado jugase con su hermano, su perro, y una que otra toalla que llevaban para darse un baño en el arroyo de agua cristalina que lo circundaba.
El se hallaba colgado de una soga.

Mejor muerte no pudo encontrar. Su perro murió ahorcado y él quien ya ni siquiera podía considerarse humano quiso sufrir el mismo fatal destino que sufriese su amada mascota.

Fin.


Peregrinación

En algún momento de la vida nos planteamos la pregunta “¿Qué estoy haciendo con mi vida?”

Un muy hermoso escarmiento es el que estoy sintiendo en este momento y… nada, neta, pura y enteramente veo a mi alrededor y nada; el ruido ensordecedor y el sonar de mis auriculares acallándolo todo como si de ellos dependiese mi poca cordura.

En esta noche de estigma cruzo, camino y me mezclo en esta peregrinación. Sufro en silencio, mis pensamientos; ellos y nadie más pueden escuchar mi corazón, cuerpo y alma gritar en agonía.

Y… Observo… Lo eludo todo excepto el sacro, puro y despejado cielo nocturno… La luna me sonríe, imagino eso y a la vez sueño una conversación con ese satélite iluminado a medias por el sol; “¿Por qué sonríes?” pregunto “¿Por qué esa cara tan larga?” el responde y así vuelvo a mi peregrinación llena de escarmiento y autoflagelación emocional.

“¿Qué estoy haciendo con mi vida?” Le estoy preguntando al yo pasado que por breves momentos desearía sufriese lo mismo que el yo presente. Y me comparo, ya reflexionando y recordando un libro en mi pasado leído.

En síntesis a mi pobre memoria me siento el principito, he llegado a un planeta demasiado alejado de mi natal hogar, la flor que siempre tenía a mi lado ya no lo está y en su lugar por reemplazo hayo a un aviador extraviado, mi salida el suicidio.

Escarmiento, reflexiono y planteo.

A veces ilógicamente, y hoy no es la acepción, pienso: La cura es peor que la enfermedad ¿me habré equivocado? Siento que envés de cura estoy recibiendo una alta dosis de negligencia médica.

¿Qué estoy haciendo con mi vida? Espero algún día obtener respuesta para tan simple y a la vez paradójico enigma. El principito se plantea una solución, algo opcional, pues él sabe por conocimiento no bien fundamentado que la flor que tenía a su lado ya es inalcanzable.



Porque somos humanos

No importa que esté a punto de caer por el precipicio de desesperanza que he creado, jamás me tenderías tu mano. Porque somos humanos ni tú me la darías ni yo te la pediría; porque jamás reconoceríamos nuestros propios errores; porque ni en mis sueños podría encararte, por miedo quizás; jamás podría decirte lo que esas líneas en blanco querrían decirte en aquella, nuestra última conversación.

Un momento de remordimiento fugaz quizás. Hoy lamento lo que en el pasado consideraba lo correcto, acertado y lo que me podría conducir hasta la mismísima felicidad que en este presente considero no existe. Y… si existiese… O te la arrebate para después devolvértela junto a la mía o simplemente no estoy destinado a conseguirla.

Soy, por constitución, neta y puramente un ser despreciable. No se necesita de mucho para que una persona se sintiere así consigo misma: una patada, un golpe, una bocanada de realidad; lamentarse por lo ocurrido en el pasado y… saber que lo perdido nunca regresara.

Lloraría sobre la leche derramada pero ya no puedo, es lamentable. Porque soy humano, porque tú lo eres, porque todos lo somos; tenderemos a evitar lo que nos puede causar más daño aunque eso evitase a largo plazo daños muchos mayores.

Es irracional si lo pienso y me lo planteo otras mil novecientas dos veces más para llegar a las mismas repuesta “tengo miedo” “Ya no importa, el tiempo ha pasado” y me auto consuelo sabiendo que en mis negativas solo retraso lo inevitable. Viviendo como alguien normal, ocultándoselo a los demás, aferrándome al pasado, intentando olvidar algo que jamás querría o podría.

Heme aquí, un coctel molotov ambulante.

¿Cuáles son los síntomas de la depresión? ¿Cuáles son los pormenores de guardármelo todo para mi mismo? Hey, la soledad no me habla solo me escucha.

No necesito de un receptor silente, eso realmente me molesta. Porque soy humano siento, pienso, respiro, exhalo, recuerdo algo que deseo olvidar y algo que deseo reparar. Y porque lo somos, cura para este malestar a corto plazo no lo habrá, claro, si es que la hay.

Y he aquí el meollo del asunto, cura jamás existió para mi dolencia porque por miedo a que fuese peor que la enfermedad la he negado. Estoy en mi límite: vivo, respiro, soy para la sociedad funcional; pero en mi interior un engranaje, tuerca, cabo suelto no me permite estar cual mecanismo de relojería suiza.


Y es que por constitución soy neta y puramente un ser despreciable que por un momento de remordimiento fugaz quizás, al no poder aguantar tanta dolencia, he decidido acabar con esta molestia de la manera más indolora y certera posible; suicidándome, muriendo, escapando y así dejando de sufrir por tal insignificante error cometido hace un par de años.

viernes, 24 de julio de 2015

Una reflección, un pensamiento y un acontecimiento

Me veo, eso sí, en la apremiante necesidad de escribir por el mero hecho de saber que al hacerlo estaré, quizás, cumpliendo el mandato de los dos entes que controlan esta destartalada maquinaria mitad nada compleja mitad rompecabezas sin solución posible.

El chiste quizás sea el que estos dos entes hasta ahora siempre se han disputado inexistencia del otro. Mi psique, la lógica, el saber me lo ha demostrado un sin fin de veces; mi alma, corazón, la ilógica me lo ha refutado un igual número de cantidad. Neta y pura, llana y rayando esa delgada línea que las separa y une; la lógica y lo ilógico coexisten y le dan vida a esta ser.

Es lamentable que en los momentos de desesperanza, este uno, estas dos partes se unan solo para hacerme escribir esta oda a la auto reflexión misma.

Y… a su vez… aún sigo odiando con desdén  esas palabras salidas de esos labios graduados que alguna universidad argentina: nadie jamás desgraciadamente será libre a menos que se vuelva un esclavo de las leyes; el chiste es que en mi propia ilógica me he planteado que esas leyes solo apresan al ser humano verdadero, al que cual animal podría simplemente saltarse la “rutina del apareamiento estándar” por una más rápida que actualmente es considerada una de las formas de violencia.

Seremos animales racionales, tan racionales que en algún momento confundimos la cotidianidad por lo monótono y lo monótono por normal. Dime, respóndeme si puedes ¿Es normal que un viejo de avanzada edad pida limosna en las calles? ¿Es normal que al ver alguien de aspecto y forma de actuar rara lo eludas? Es normal, en mi mundo de pesadillas noto esto, existe.

El mero observar puede catalogarse de varias formas para las distintas cotidianidades y ver cual espectador la normalidad con la que los demás viven es en si la monotonía cambiante por definición.

Las personas exigen a bombo y platillo, a capa y espada, a cacerola y sartén en el mundo sus derechos sin saber que ya los tienen, querer verlos ejercidos es otro tema; tu libertad y tus derechos acaban cuando comienzan los del resto. Los derechos y las responsabilidades siempre han ido de la mano pero nadie aceptaría al hijo bastardo de la constitución nacional sabiendo que al hacerlo saldría perdiendo.

He perdido ante la moralidad bastardeada de la humanidad, quien tiene poder es el justiciero héroe de la verdad. El escritor, el barrendero, el que tiene esperanzas en el futuro postrarse ante él; el maldito presente suplica tu rendición.

Y así, paulatina, muy paulatinamente los seres pensantes se convierten en marionetas de la prisión llamada libertad sin saber que lo son. Los derechos y las leyes beneficiarán solo al que pueda pagar por el abogado con mejor renombre. Exigiremos nuestro derecho a hablar y comunicar lo que pensamos para luego recibir un comunicado que helando nuestra sangre te dirá: tienes derecho permanecer callado y todo lo que digas podrá ser utilizado en tu contra.

Welcome to the Hikikomori mode.

Es molesto llorar y lamentarse por lo pasado, más molesto lo es llorar por el presente, nadie llorará por el futuro; siempre parece venir brillante. Valla incredulidad.

Viernes 17 de julio de 2015
Hs: 6,06 am