Era,
porque así lo soñé, un día de noche espectacular. Las dos lunas lo iluminaban
todo, hasta la inmundicia que alimentaba siempre mi repugnante manera de ser.
Era,
pues así lo quise, una noche de día espectacular. Pues a mi lado estaba mi
sueño, y él me explicaba que lo que veía era posible. La luz del sol se
reflejaba y así las lunas se mostraban de tan esplendido color.
Era y
es, porque así mi sueño lo quiso, un día y noche soñado. Los dos satélites
hermanos, la naturaleza, mi sueño y yo, la Pesadilla.
Era, es
y será, porque así tu subconsciente lo quiso, un sueño de pesadilla y una
pesadilla en tus sueños. La realidad soñada y tus sueños sin cumplir. Las dos
lunas, un ying y un yang; la naturaleza, el bosque de arboles de concreto; tu
realidad y tu, el Soñador.
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