jueves, 30 de julio de 2015

La voz de la cordura, desespera

Según la real academia de gato negro acicalándose; suicidio es: la acción y el efecto de suicidarse, y suicidarse según los sectores depresivos de la plaga humana se definiría como: una vía de escape, salvación, anteponer la felicidad de los demás por sobre la tuya, buscar una inexistencia… en fin, argumentos bastante bien fundamentados.

En estos momentos aliento, propongo, alabo y voto a favor del suicidio como método de de cura efectiva contra el malestar social, contra el virus llamado emoción, contra el cáncer conocido como desesperanza, contra el demonio bautizado religión. Y de hecho, como el gran samaritano que soy, con el más grande de todos los orgullos puedo confesarlo, mi sonrisa a la vez lo confirma todo. Soy un pastor mata ovejas y las ovejas cual gallos solitarios mueren de soledad; tan solo un intermediario, eso soy.

Aunque también podrías llamarme Satanás, Lucifer, Asmodeo, Jesucristo o “Dios”. Siempre podrás escucharme estoy en tu mente, cuerpo y alma; y yo por el simple hecho de tener que evitar que atentes contra tu vida te seguiré diciendo esas bellas, tranquilizadoras e indoloras palabras que a razón de justificativo a cada paso te guiaran escalón tras escalón hacia el sótano que es tu tumba.
¿Te sientes solo? Pues medio mundo está en tu misma deplorable situación ¿El mundo estaría mejor sin ti? Exactamente, es cierto. Tú eres una boca más de esta plaga y esta plaga ignora sobre tu existencia  ¿Y si la ignora, existes?

Córtate las venas, te habla tu mismo reflejo. La desesperación la veo, la ves, la sientes… Soy tu… Divaga… Llora… Aférrate a lo que sea, a la primer persona gentil con la que te encuentres… Eres así porque así te ha moldeado la sociedad.

Hablas contigo mismo. Soy tu maldita mente y mientras hablas, mientras hablo, para ti mismo lloras… Tu… ¿Qué te ha sucedido? ¿Quién te lo hizo? ¿Cuánto daño más podrás aguantar? ¿Confiaras en la fiel soga? ¿Recibirás la visita del gusano conquistador? ¿Esperaras a que esa persona de la cual te aferras como novia desesperada se canse de ti y de tus “si me dejas, muero”? Eres lamentable, no eres un ser humano, muere.

Oh, pero… ¿Pero? Mi familia, la tuya; las pocas amistades por no decir nulas y rallando la categoría de conocidos ¿Qué sucederá con ellos? Papá y mamá en un mes te olvidaran, solo eres una carga para ellos; y si lo deseasen procrearían, engendrarían, darían a luz a un mejor ser que tu… Nadie jamás nos necesito, jamás te necesitaron. Aliento tu sabia y correcta decisión, sálvate de este maldito mundo porque el “mismísimo” lo dijo: Ayúdate que yo te ayudare; sálvate que yo te proveeré de las herramientas, fortaleza, coraje, agallas y esperanzas que necesitares para tal fin.

Te hablo yo, me oyes, no estás loco aunque estoy en tu mente, persevera, lucha, finge una sonrisa. Muéstrate agradable, muéstrales a tus allegados tu mejor sonrisa, regálales algo con lo cual te recuerden, haz las paces con tus enemigos. Queda en paz contigo mismo, no dejes cabos sueltos.
Eres, por dios, una criatura indefensa en un mundo de carnívoros; eres tan solo un alma gentil; eres la escala más baja de la cadena alimenticia; eres y serás realmente… alguien que jamás podrá cumplir con sus propósitos, sus metas, sus sueños. Eres… un niño en busca del calor que jamás encontró o que jamás tuvo el valor de encontrar.

Y… que al no poder encontrarlo se refugió en el cálido rincón del olvido que podían proporcionarte los malos hábitos. Alcohol, con eso comenzaste y luego te recuerdo saqueando la billetera de tus padres. Que decepción habrán sentido.

Aún te recuerdo bajo ese puente en el que con tus “amigos” pasaban el rato. Olvidabas, eras feliz ¿realmente eras feliz exponiendo a la ruina tu propia vida?
Golpéate la cabeza contra la pared de esa bóveda que es tu habitación, recupera algo de cordura y sigue escuchando la voz de tu desesperado ser.
Ya lo he mencionado, aunque me guiara por la ficción naciente de tu mente. Yo soy el pastor mata ovejas y a modo de autosatisfacción tú puedes llamarme con el nombre con el que se te de la regaladas gana, llámame Jesucristo. Pues él te abandono.

Estas en la etapa final, eres hombre, eras mujer, eres lo que desees. Esta voz jamás cuestionara tu sexualidad, tus creencias, tus ideales… Yo solo te ofrezco la salida, el GAME OVER.

¿Aceptaras?

Está todo a tu divina, sacra y entera disposición.

El era, es y fue. La siguiente semana él camino solo, serio y sereno. Dijo que volvería, sus padres le dieron algunos pesos; el ese mismísimo día pagaría para reincorporarse en el bachiller al que hacía varias semanas no asistía. Jamás llego a dicho destino.

Se le encontró en el descampado en el que en el pasado jugase con su hermano, su perro, y una que otra toalla que llevaban para darse un baño en el arroyo de agua cristalina que lo circundaba.
El se hallaba colgado de una soga.

Mejor muerte no pudo encontrar. Su perro murió ahorcado y él quien ya ni siquiera podía considerarse humano quiso sufrir el mismo fatal destino que sufriese su amada mascota.

Fin.


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