La horrible verdad es que tu me odias y que yo mas que sentir desprecio, tristeza, depresión o placer morboso por dicho hecho no siento nada. Le vendí ya hace demasiado tiempo mi alma al diablo para tener que evitar pasar por suplicios como estos.
Pero vender creo que es mucho decir ya que no recibí ningún dineral cambio de objeto tan vanagloriado, yo simplemente se lo di y ya.
Pero... El que les diga el final del cuento no os va a satisfacer ¿verdad?
Mi nombre es Anónimo y mi profesión es la que quieras.
Como todos los días cotidianos a mi entender tenía una rutina monótona, repetitiva y aburrida; no hablaba demasiado con mis compañeros de trabajo y solo me dedicaba a lo que me competía. Podría ser monótono, aburrido y repetitivo pero era el vivo reflejo de lo que yo era.
Pero...
Lo curioso es que por mas que al crecer creas conocerte cierto día vas a encontrarte frente al espejo diciendo "¿este soy yo?" "¿qué me ha pasado?" aunque espero no sea en las mismas circunstancias que la mía.
La verdad es que tu me odias.
Cierto día, ya tarde apunto de anochecer regreso a casa vi una escena común para esta época.
"¡Es tu hijo, estoy embarazada de ti, hijo de puta!"
"¡No me jodas! ¡si, tuve sexo contigo! ¡Ah~ correte en mi interior dijiste! ¡¿Vas a esperar que yo quiera tener como hijo semejante abominación?!
"¡Pero dijiste que me amabas!"
"Apenas te conozco de unas semanas, solo quería meter mi polla en tu coño, adiós"
"Pero si yo te amo"
"Me importa un carajo"
"¡Voy a abortar!"
"Pues aslo"
"¡Hey espera...!"
Seguí mi camino, no termine de ver el espectáculo. Para mis adentros dije "aborta, ya estamos en sobre población" y ni siquiera se porque lo dije, simplemente sentí esa sensación de desprecio hacia toda vida humana albergada en el vientre de semejante adolescente que ni siquiera creo supere los quince años.
Esa misma noche sentí un calor insoportable, no puedo creer que no necesitase levantarme por un baso de agua, con los ojos cerrados aun podía sentir el sudor por todo mi cuerpo. Esa noche soñé como hacechaba a la joven que vi discutiendo con quien imagino era su novio.
La hacechaba y al pasar por un callejon oscuro sentí gran placer al partirle una botella de vidrio en la cabeza, y sigilosamente amarrale sus manos y pies con cinta de enbalaje, tapar su boca y enterrar su cuerpo en el recipiente para basura que estaba en el callejón. Ella había quedado inconsciente.
Horas mas tarde volví cuando ya nadie circulaba por las calles, me lleve el cuerpo ahora despierto a mi casa y en ella la desvestí, tire en la ducha del baño para que la suciedad del cuerpo desapareciera y minutos después viole y mate.
Se resistió y al ser sometida lloro como lloraba cuando le acerté el golpe en la cabeza, adivino que fue por culpa del novio el llanto aquel.
Casi finalizando el acto sexual fui a la cocina y de ella saque un cuchillo. Nunca podre olvidar esa frase soñada "si tanto quieres abortar dejame al menos jugar doctor"
Quizás fue porque nunca pude tener novia, casarme o tener hijos. Quizás fue por tener que pagar cincuenta dolares para poder perder la virvinidad; o quizás fue porque desde pequeño me reprimía a mi mismo y eso a la larga termino convirtiendolo todo en un coctel molotov.
Quizás... Solo se que al igual que tu todos me odian porque al despertar del sueño me di con la sorpresa de que el cuerpo de la chica llacia con el estomago abierto en mi baño y que eso poco me importaba.
De hecho al mirarme en el espejo mire por primera vez una cara que pedía por más, pues fue divertido destruir de manera tan deliverada esa monotonía, aburrimiento y repetición que reflejaba lo que yo era.