Noche
En si
¿qué es la felicidad? No lo sé, solo sé a ciencia cierta que carezco de eso.
Suspiro,
me apoyo contra la baranda de este puente y pienso ¿pienso? Oh, dios… pienso
ahora, ahora cuando camino aquí solo se escuchaba el sonido quedo de mí
palpitar al unisón con la música de mis auriculares. ¡Dios! De seguro esto lo
hace mi mente para intentar de manera desesperada ganar tiempo, como si
diecinueve años no le hubiesen bastado para gritar por demasiado auxilio.
Eme
aquí en la hermosa penumbra, en la ruta numero 40 ¿Esperando que?
Siento
un calor agobiante, de sobras se que está haciendo frio pero mi cuerpo
permanece igual. Llevo mi mano a la frente, sudor frio…
Dios
¿qué es la felicidad? ¿La felicidad será el consumo? ¿Será la búsqueda por el conocimiento?
¿Será acaso buscar el punto medio entre los dos extremos? ¿Será el culto al
placer? ¿Desligarnos del dolor?
“Hey ¿y
qué hay de esa inexistencia, ese ente, que supuestamente no existe en este
universo pero que tu todavía andas buscando? ¿Qué es lo que buscas?” Me
pregunta mi mísero psique.
“¿Pero
es que acaso no es obvio idiota? “
Amante
es aquel que ama, es aquel que busca en el otro algo que no sabe lo que es;
amado es el buscado, es aquel que sabe que posee algo que no sabe lo que es pero
que el otro desea. “¿Necesitas más?”
Cuentan
que por esta ruta una vez un auto avisto a una mujer caminando desnuda ¿sería
ella mi inexistencia? Un fantasma, un demonio, mundos paralelos, el cielo, una
computadora o el mero consumo ¿Qué es lo que busco? ¿Qué buscaba mi pasado yo,
si supuesto esta el que la reencarnación existiere?
“¿Cuántos
metros habrá desde aquí hasta el suelo?” Pasa por mi mente.
Veo al
cielo proveedor de estrellas ¿Cuántas de ellas se habrán extinguido ya sin
siquiera recibir mi más sentido pésame?
¿Por
qué parafraseo ahora? Soy tan solo un animal mas en este ecosistema lleno de…
¿de qué está lleno?
Veo a mí
alrededor, no ceo nada, no escucho nada, de este mundo no espero nada.
¿La
búsqueda por la felicidad estará íntimamente relacionada con la búsqueda de
nuestro verdadero amor?
Me
siento vacio, hueco, y ya desde la Grecia antigua llega el pensamiento
aristofánico… pero… realmente me hallo agotado. Estoy cansado de buscar mi otra
mitad.
Muestro
una sonrisa repleta de sensación agridulce.
¿Y si
esa otra mitad que buscase nunca existiese? ¿Y si esa otra mitad que yo busco
realmente me odiase?
Miro al
cielo estrellado. Recuerdo que bajo este puente antes solía venir a beber con
mis compañeros de clases y también recuerdo que era el único que se tomaba el
fernet puro.
“Jajajajajaja”
Qué risa más amarga he lanzado.
Al fin
lo entiendo.
Estoy
destinado a no ser feliz.
Soy
solo el bot de algún juego, soy solo una pieza de sacrificio. Si eso es.
No
vivo, no pienso, no siento, no tengo propósito alguno.
Si tan
solo fuese esto cierto.
En un
juego el “yo bot” sería algo estático, llegado a cierto punto aparecería y
pasado a ese nivel desaparecería, seria olvidado, reemplazado por otro bot y así
sucesivamente.
“Recapitula”
Responde mi mente”Cometiste error tras error ¿intentaste enmendarlos en algún
momento?”
“Doy
media vuelta y veo hacia el vacio ¿de cuantos metros será la caída?” Le
respondo, agregando también lo siguiente “para que enmendarlos cuando sabes que
ya todo está perdido ¿crees que nunca lo he intentado?”
“Hey…”
él agrega y yo le respondo “¿si? Mi nada estimado acompañante”
“Cuando
hacías una evaluación ¿te salía bien por propio esfuerzo o por ameritar el que
yo siempre te dictaba la respuestas?”
“¿Importa
acaso?”
Soy un
loco, ignorante, tonto e infeliz ser… que…en cierto momento se creyó que cual Sócrates
mi felicidad me la daría el conocimiento. Mi honestidad, tu honestidad, la
honestidad de las personas de las que nunca pudimos rodearnos…
¿Qué
soy? ¿Qué busco? No me siento humano ¿por qué parece ser todo tan fácil para
ellos? ¿Será por qué tan solo soy basura inhumana?
Cuantas
preguntas pero sin respuesta aparente.
¿Ya me permitirás
saltar? El vacio y la noche esperan consagrar a este idiota como un número más.
¿Cuántas
personas morirán hoy junto a mí en el mundo? ¿Cuántas se volverán junto a mí en
parte de una morbosamente linda estadística? ¿Cuántas personas más en el mundo
pensaran en esto como una salvación?
-¿Sabes?
Esto más que salvación parece ser una solución permanente a un problema
temporal- me respondió alguien ¿pero quién? si esa no es la voz de mi mísero y
perturbado psique.
De
mirar el vacio mire de vuelta la ruta. Nada, no hay nada… pero alguien me
hablo, no recuerdo haber hablado en voz alta pero… mi psique, mísero el
pensante, parecía no haber suplicado en balde por una última ayuda.
“Ja…
Jajajajaja… Esto definitivamente debe tratarse de un mal chiste, a plena
madrugada quien podría…”
-Yo-
musito la voz de flauta fémina mostrándose ante mí con la forma del cuerpo
desnudo de… ¿una mujer?…
“Así
que… los fantasmas si existen eh… ¿Y dios, Buda, Orisis, Visnú, Hades y mi
inexistencia?” Musite mientras al unisón miraba hacia el cielo.
-Basura
y producto humano. Filosofaste, yo filosofe también, y la filosofía ¿qué es? no
era acaso un saber inútil ¿el saber de lo obvio? Obvio seria el que tú intentes
lo que yo ya conseguí.-
“A
pero…” respondí mirándole la cara “es tal y como lo dices, una solución permanente
¿no busca acaso toda la humanidad eso? La inmortalidad o la pobreza cero por
ejemplo ¿mi inexistencia no sería lo mismo? La muerte también lo sería pues
¿Quién desearía sufrir golpe tras golpe, recuperarse y seguir sufriéndolos?
Dime…”
-¿Y si
te dijese que también pienso lo mismo?-
“¿Y si
te dijese que al decirlo me das aliento para saltar?”
-¿Y si
te dijese que por vez primera quisiera evitar que alguien mas cometiese mis
mismos errores?-
“¿Y si
te dijese que al menos muerto te haría algo de compañía?”
-¿Y si
te dijese que… odiarías mi existencia a
tu lado?-
“¿Más
de lo que imagino el resto del mundo odia la mía?
-Tus
palabras rebuscadas tampoco me las creo-
“Sonríe y mira el cielo estrellado junto conmigo
¿qué importa el que imite a un personaje de novela romántica estereotipada? Lo
cierto es que si hablamos de palabras rebuscadas las tuyas tampoco me las
creo”·
Soledad,
silencio mutuo y mi sonrisa.
“Je… Pues me presento, mi nombre es anónimo” y
preparándome para saltar le dije “y mi alias es…”
Pensando
para mí mismo “espero no odies demasiado mi mísera compañía”
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