jueves, 11 de diciembre de 2014

Un punto de vista 3 - Noche


Noche

En si ¿qué es la felicidad? No lo sé, solo sé a ciencia cierta que carezco de eso.
Suspiro, me apoyo contra la baranda de este puente y pienso ¿pienso? Oh, dios… pienso ahora, ahora cuando camino aquí solo se escuchaba el sonido quedo de mí palpitar al unisón con la música de mis auriculares. ¡Dios! De seguro esto lo hace mi mente para intentar de manera desesperada ganar tiempo, como si diecinueve años no le hubiesen bastado para gritar por demasiado auxilio.
Eme aquí en la hermosa penumbra, en la ruta numero 40 ¿Esperando que?
Siento un calor agobiante, de sobras se que está haciendo frio pero mi cuerpo permanece igual. Llevo mi mano a la frente, sudor frio…
Dios ¿qué es la felicidad? ¿La felicidad será el consumo? ¿Será la búsqueda por el conocimiento? ¿Será acaso buscar el punto medio entre los dos extremos? ¿Será el culto al placer? ¿Desligarnos del dolor?
“Hey ¿y qué hay de esa inexistencia, ese ente, que supuestamente no existe en este universo pero que tu todavía andas buscando? ¿Qué es lo que buscas?” Me pregunta mi mísero psique.
“¿Pero es que acaso no es obvio idiota? “
Amante es aquel que ama, es aquel que busca en el otro algo que no sabe lo que es; amado es el buscado, es aquel que sabe que posee algo que no sabe lo que es pero que el otro desea. “¿Necesitas más?”
Cuentan que por esta ruta una vez un auto avisto a una mujer caminando desnuda ¿sería ella mi inexistencia? Un fantasma, un demonio, mundos paralelos, el cielo, una computadora o el mero consumo ¿Qué es lo que busco? ¿Qué buscaba mi pasado yo, si supuesto esta el que la reencarnación existiere?
“¿Cuántos metros habrá desde aquí hasta el suelo?” Pasa por mi mente.
Veo al cielo proveedor de estrellas ¿Cuántas de ellas se habrán extinguido ya sin siquiera recibir mi más sentido pésame?
¿Por qué parafraseo ahora? Soy tan solo un animal mas en este ecosistema lleno de… ¿de qué está lleno?
Veo a mí alrededor, no ceo nada, no escucho nada, de este mundo no espero nada.
¿La búsqueda por la felicidad estará íntimamente relacionada con la búsqueda de nuestro verdadero amor?
Me siento vacio, hueco, y ya desde la Grecia antigua llega el pensamiento aristofánico… pero… realmente me hallo agotado. Estoy cansado de buscar mi otra mitad.
Muestro una sonrisa repleta de sensación agridulce.
¿Y si esa otra mitad que buscase nunca existiese? ¿Y si esa otra mitad que yo busco realmente me odiase?
Miro al cielo estrellado. Recuerdo que bajo este puente antes solía venir a beber con mis compañeros de clases y también recuerdo que era el único que se tomaba el fernet puro.
“Jajajajajaja” Qué risa más amarga he lanzado.
Al fin lo entiendo.
Estoy destinado a no ser feliz.
Soy solo el bot de algún juego, soy solo una pieza de sacrificio. Si eso es.
No vivo, no pienso, no siento, no tengo propósito alguno.
Si tan solo fuese esto cierto.
En un juego el “yo bot” sería algo estático, llegado a cierto punto aparecería y pasado a ese nivel desaparecería, seria olvidado, reemplazado por otro bot y así sucesivamente.
“Recapitula” Responde mi mente”Cometiste error tras error ¿intentaste enmendarlos en algún momento?”
“Doy media vuelta y veo hacia el vacio ¿de cuantos metros será la caída?” Le respondo, agregando también lo siguiente “para que enmendarlos cuando sabes que ya todo está perdido ¿crees que nunca lo he intentado?”
“Hey…” él agrega y yo le respondo “¿si? Mi nada estimado acompañante”
“Cuando hacías una evaluación ¿te salía bien por propio esfuerzo o por ameritar el que yo siempre te dictaba la respuestas?”
“¿Importa acaso?”
Soy un loco, ignorante, tonto e infeliz ser… que…en cierto momento se creyó que cual Sócrates mi felicidad me la daría el conocimiento. Mi honestidad, tu honestidad, la honestidad de las personas de las que nunca pudimos rodearnos…
¿Qué soy? ¿Qué busco? No me siento humano ¿por qué parece ser todo tan fácil para ellos? ¿Será por qué tan solo soy basura inhumana?
Cuantas preguntas pero sin respuesta aparente.
¿Ya me permitirás saltar? El vacio y la noche esperan consagrar a este idiota como un número más.
¿Cuántas personas morirán hoy junto a mí en el mundo? ¿Cuántas se volverán junto a mí en parte de una morbosamente linda estadística? ¿Cuántas personas más en el mundo pensaran en esto como una salvación?
-¿Sabes? Esto más que salvación parece ser una solución permanente a un problema temporal- me respondió alguien ¿pero quién? si esa no es la voz de mi mísero y perturbado psique.
De mirar el vacio mire de vuelta la ruta. Nada, no hay nada… pero alguien me hablo, no recuerdo haber hablado en voz alta pero… mi psique, mísero el pensante, parecía no haber suplicado en balde por una última ayuda.
“Ja… Jajajajaja… Esto definitivamente debe tratarse de un mal chiste, a plena madrugada quien podría…”
-Yo- musito la voz de flauta fémina mostrándose ante mí con la forma del cuerpo desnudo de… ¿una mujer?…
“Así que… los fantasmas si existen eh… ¿Y dios, Buda, Orisis, Visnú, Hades y mi inexistencia?” Musite mientras al unisón miraba hacia el cielo.
-Basura y producto humano. Filosofaste, yo filosofe también, y la filosofía ¿qué es? no era acaso un saber inútil ¿el saber de lo obvio? Obvio seria el que tú intentes lo que yo ya conseguí.-
“A pero…” respondí mirándole la cara “es tal y como lo dices, una solución permanente ¿no busca acaso toda la humanidad eso? La inmortalidad o la pobreza cero por ejemplo ¿mi inexistencia no sería lo mismo? La muerte también lo sería pues ¿Quién desearía sufrir golpe tras golpe, recuperarse y seguir sufriéndolos? Dime…”
-¿Y si te dijese que también pienso lo mismo?-
“¿Y si te dijese que al decirlo me das aliento para saltar?”
-¿Y si te dijese que por vez primera quisiera evitar que alguien mas cometiese mis mismos errores?-
“¿Y si te dijese que al menos muerto te haría algo de compañía?”
-¿Y si te dijese que…  odiarías mi existencia a tu lado?-
“¿Más de lo que imagino el resto del mundo odia la mía?
-Tus palabras rebuscadas tampoco me las creo-
 “Sonríe y mira el cielo estrellado junto conmigo ¿qué importa el que imite a un personaje de novela romántica estereotipada? Lo cierto es que si hablamos de palabras rebuscadas las tuyas tampoco me las creo”·
Soledad, silencio mutuo y mi sonrisa.
“Je…  Pues me presento, mi nombre es anónimo” y preparándome para saltar le dije “y mi alias es…”
Pensando para mí mismo “espero no odies demasiado mi mísera compañía”

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