Amigos Imaginarios
De niño
me figuraba como alguien en busca del “yo popular”. Quería ser conocido y
sobresalir ante los demás.
Pero
que niño más raro ahora pienso era yo.
Y lo
raro del “yo pasado” era que, por más ilógico que sonase, poseía amigos
imaginarios. Creo haber rayado la locura desde la edad temprana, debo ser raro
de nacimiento figuro.
Y mis
amigos me seguían en rareza; Dios del Rayo y Dios del Cielo; pues nunca me
hablaban aunque yo siempre les pedía muchas cosas y… quizás por ser un niño me
lo creía pero… realmente creía que ellos me ayudaban siempre a conseguirlas.
Bostezo.
¿Qué
estoy haciendo? ¿A quién le estoy hablando? Ah, si… estoy hablando con el aire.
De noche, tirado sobre mi cama y hablando conmigo mismo, el aire o con quien
sea… alguien invisible quizás.
El
truco de que el “yo pasado” consiguiese lo que siempre pidiese rayaba en el esfuerzo
que también ponía por intentar conseguirlo pues creía que con mis amigos
apoyándome podría con cualquier cosa.
Que
falencia idiota la mía.
Pues si
ellos existiesen no me sentiría tan solo en esta habitación a oscuras,
escuchando el sonido quedo y silencioso de los demás cuartos… que rayando lo ilógico, hasta hace algunos minutos, a todo bullicio consiguieron colmar mi frágil
paciencia logrando así que a fuerza de golpes silenciase (para siempre quizás)
los gritos batallantes de, esa, mi disfuncional familia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario