jueves, 11 de diciembre de 2014

Amigos Imaginarios


Amigos Imaginarios

De niño me figuraba como alguien en busca del “yo popular”. Quería ser conocido y sobresalir ante los demás.
Pero que niño más raro ahora pienso era yo.
Y lo raro del “yo pasado” era que, por más ilógico que sonase, poseía amigos imaginarios. Creo haber rayado la locura desde la edad temprana, debo ser raro de nacimiento figuro.
Y mis amigos me seguían en rareza; Dios del Rayo y Dios del Cielo; pues nunca me hablaban aunque yo siempre les pedía muchas cosas y… quizás por ser un niño me lo creía pero… realmente creía que ellos me ayudaban siempre a conseguirlas.
Bostezo.
¿Qué estoy haciendo? ¿A quién le estoy hablando? Ah, si… estoy hablando con el aire. De noche, tirado sobre mi cama y hablando conmigo mismo, el aire o con quien sea… alguien invisible quizás.
El truco de que el “yo pasado” consiguiese lo que siempre pidiese rayaba en el esfuerzo que también ponía por intentar conseguirlo pues creía que con mis amigos apoyándome podría con cualquier cosa.
Que falencia idiota la mía.
Pues si ellos existiesen no me sentiría tan solo en esta habitación a oscuras, escuchando el sonido quedo y silencioso de los demás cuartos… que rayando  lo ilógico, hasta hace algunos minutos,  a todo bullicio consiguieron colmar mi frágil paciencia logrando así que a fuerza de golpes silenciase (para siempre quizás) los gritos batallantes de, esa, mi disfuncional familia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario