Amistad y frágil fidelidad
Es
porque deseo morir que vivo y será el día en el que desee vivir cuando muera.
A su
lado estaba su gata Hinagiku, ambos estaban solos en ese departamento. Sad aun
no tenía cuarenta años pero en ese preciso instante se sentía como una solte….
Digo, como un soltero cuarentón estereotipado.
No
había nada que decir de él, nada que relatar de la gata, solo… solo eran un amo y su mascota.
Dícese
que los gatos no nos consideran como a sus amos sino que a la inversa, tú eres
la mascota y tu casa realmente les pertenece a ellos, también dícese que si los
gatos te lamen es porque ya te consideran de su propiedad. Nada de esto
importaba.
Así
mismo podia decirse también que el amo realmente sentía afecto sincero por su
mascota y viceversa.
Enfermizo
realmente era a veces el ver como su relación parecía rallar más y más el tabú
de la zoofilia. Así creían con certeza los allegados de Sad quienes sin
autorización suya pactaron varias citas con el psicólogo del área pensando en
que ya irremediablemente se le había aflojado un tornillo.
Cierto
es que un loco no razona o entiende, de buenas a primeras el aspecto del
mencionado parecía no carecer de ese encanto bizarro característico de alguien
a quien supuesto esta se le aflojo una tuerca del coco, pero ya desde la adolescencia
Sad mostro ser así. Normal era y cual si fuera lo más normal del mundo decía siempre
sonriente “Amo a mi gata tanto o más que a mi computadora (pues tenía una) y si
pudiera me casaría con ella”
Dicho
esta que no es ningún pecado (al menos ahora) el ser un clavo torcido en un mar
de “perfección circundante” siempre y cuando funcionases bien en la sociedad,
le sirvieses a la sociedad y tal, pues en estos tiempos modernos la felicidad
siempre parecería encontrarse desde la puerta de nuestra casa para adentro.
Y él
enclaustrado en su mundo era feliz, funcional para la sociedad también era así
que ¿qué podría temer?
Criticas
no importaban pues vivía continuamente con ellas. Eso sí, había siempre un
demonio acechante tras esas discriminaciones que con el tiempo…
“Chu
chu”, chito llamando a su compañera… “Chu chu” llamo “Chu chu chu” y llamo sin
escuchar respuesta alguna.
…aparecería
para atentar contra, esa, su felicidad pues cuando un clavo esta torcido cae
como deber enderezarlo.
Hinagiku
ya no aparecería.
En el
desinteresado y abnegado amor de un animal hay algo que llega directamente al
corazón del que ha tenido frecuente ocasión de comprobar la inconsistente
amistad y la frágil fidelidad del hombre.
Sad le
siguió.
Es
inconsistente pero cuando una persona ama algo ¿cómo podría desembarazarse tan
fácilmente de ello?
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