El espejo
Miraba una de las paredes de, ese, su cuarto
fijamente. A su espalda, clavado en la pared paralela, un espejo y en él su
reflejo.
La
lógica permanece del lado humano en cuanto a los aspectos sobrenaturales
respecta. Un ejemplo por no mencionar las docenas de los que me han pasado
seria este:
Da la
casualidad que mi padre muriese el marzo catorce ya hace algunos años. Hecho
sin mucha importancia y un día como cualquier otro en todo el mundo menos en
Japón puesto que allí en la misma fecha cada año se celebra el día blanco.
Un día
como cualquier otro en todo el globo y fue en la tarde de uno igual que vi
frente a la puerta de mi cuarto la figura del antes mencionado, mi padre,
mirándome fijamente para luego desvanecerse.
¿Cómo
explico lo inexplicable? Dormido no estaba pero había estado contrariando mis
instintos básicos al no comer por varios días y permanecer al mismo tiempo
despierto frente a la computadora. He ahí la explicación: el insomnio y la
hambruna producen alucinaciones.
Pero
esto no parece tener lógica alguna.
¿Por
qué estoy adentro del espejo? Es más,
este parece no ser mi cuerpo. Poseo diecisiete y este parece más el de alguien
de la tercera edad.
Esto es
ilógico y no me lo puedo creer. No puedo moverme, menos hablar, pero cuando el
cuerpo frente a mi lo hace igual este. “Debo estar soñando” me lo estoy
diciendo desde el mismísimo momento en el que aparecí aquí pero… De eso ya
varias semanas.
Todo,
estoy seguro, posee una explicación plausible. El conocimiento humano trasciende
las explicaciones fantásticas de los siglos anteriores: dioses, entes,
espíritus, ninfas, hadas, jesucristo; nada de eso existe y si en el más remoto
caso existiesen ya no lo harían pues nada es eterno pero… ¿Y esto?
-Ga sha merlian fro… Malatuameh folockmah ideckmah-
De nuevo lo ha recitado. ¿Qué idioma será? No sé, solo
podría decir a ciencia cierta que las últimas palabras que menciona son siempre
las mismas. “Malatuameh folockmah ideckmah”, y que después de pronunciarlas se
agrava su estado, y por consiguiente el mío, su reflejo, también. Esta vez cual reflejo del viejo, de cabellera
larga, he tosido sangre; mi muerte llegara cuando llegue la suya me temo.
“Pero ¿Por qué me pasa esto? Debo estar soñando, que alguien
me despierte”.
Ruego he imploro no morir. Ni siquiera he tenido novia,
menos besado a alguien; soy menos hombre que muchos adolecentes, soy virgen.
“Esto es una pesadilla. El espejo, el anciano, mi completa
inmovilidad… Debo estar soñando”.
Y la pregunta del millón es ¿pero cuantas veces me voy
repitiendo lo mismo esperando a que sonase la alarma del despertador acabando
así este sueño de pesadilla?
La lógica que rige el mundo humano lo dice. Esto no es más
que una vil pesadilla,
Oh, ¿Tan rápido? ¿El viejo recitara de nuevo las palabras
que me están llevando a la tumba?
-Sra leswa
guideom… Malatuameh folockmah ideckmah-
Tos,
sangre y…
Esto…
Después de varias semanas, al fin podre verle la cara. El viejo se voltea y yo
como su reflejo también.
-Y bien-
mis labios se movieron al unisón con los suyos- ¿Aun crees que Jesucristo esta
muerto?- pronunciando las palabras que sellaban
mi destino en la tumba.
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