jueves, 11 de diciembre de 2014

El espejo


El espejo

Miraba una de las paredes de, ese, su cuarto fijamente. A su espalda, clavado en la pared paralela, un espejo y en él su reflejo.

La lógica permanece del lado humano en cuanto a los aspectos sobrenaturales respecta. Un ejemplo por no mencionar las docenas de los que me han pasado seria este:

Da la casualidad que mi padre muriese el marzo catorce ya hace algunos años. Hecho sin mucha importancia y un día como cualquier otro en todo el mundo menos en Japón puesto que allí en la misma fecha cada año se celebra el día blanco.

Un día como cualquier otro en todo el globo y fue en la tarde de uno igual que vi frente a la puerta de mi cuarto la figura del antes mencionado, mi padre, mirándome fijamente para luego desvanecerse.

¿Cómo explico lo inexplicable? Dormido no estaba pero había estado contrariando mis instintos básicos al no comer por varios días y permanecer al mismo tiempo despierto frente a la computadora. He ahí la explicación: el insomnio y la hambruna producen alucinaciones.

Pero esto no parece tener lógica alguna.

¿Por qué estoy adentro del  espejo? Es más, este parece no ser mi cuerpo. Poseo diecisiete y este parece más el de alguien de la tercera edad.

Esto es ilógico y no me lo puedo creer. No puedo moverme, menos hablar, pero cuando el cuerpo frente a mi lo hace igual este. “Debo estar soñando” me lo estoy diciendo desde el mismísimo momento en el que aparecí aquí pero… De eso ya varias semanas.

Todo, estoy seguro, posee una explicación plausible. El conocimiento humano trasciende las explicaciones fantásticas de los siglos anteriores: dioses, entes, espíritus, ninfas, hadas, jesucristo; nada de eso existe y si en el más remoto caso existiesen ya no lo harían pues nada es eterno pero… ¿Y esto?

-Ga sha merlian fro… Malatuameh folockmah ideckmah-

De nuevo lo ha recitado. ¿Qué idioma será? No sé, solo podría decir a ciencia cierta que las últimas palabras que menciona son siempre las mismas. “Malatuameh folockmah ideckmah”, y que después de pronunciarlas se agrava su estado, y por consiguiente el mío, su reflejo, también.  Esta vez cual reflejo del viejo, de cabellera larga, he tosido sangre; mi muerte llegara cuando llegue la suya me temo.

“Pero ¿Por qué me pasa esto? Debo estar soñando, que alguien me despierte”.

Ruego he imploro no morir. Ni siquiera he tenido novia, menos besado a alguien; soy menos hombre que muchos adolecentes, soy virgen.

“Esto es una pesadilla. El espejo, el anciano, mi completa inmovilidad… Debo estar soñando”.

Y la pregunta del millón es ¿pero cuantas veces me voy repitiendo lo mismo esperando a que sonase la alarma del despertador acabando así este sueño de pesadilla?

La lógica que rige el mundo humano lo dice. Esto no es más que una vil pesadilla,

Oh, ¿Tan rápido? ¿El viejo recitara de nuevo las palabras que me están llevando a la tumba?

-Sra leswa guideom…  Malatuameh folockmah ideckmah-

Tos, sangre y…

Esto… Después de varias semanas, al fin podre verle la cara. El viejo se voltea y yo como su reflejo también.

-Y bien- mis labios se movieron al unisón con los suyos- ¿Aun crees que Jesucristo esta muerto?-  pronunciando las palabras que sellaban mi destino en la tumba.

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