lunes, 8 de septiembre de 2014

Números

Esta noche del tres de septiembre es de carácter sumamente especial para mi, el Anónimo.

El viento acariciando mi cuerpo, suave, refrescante y cálido.

¿Saben?

Hace demasiado tiempo que no les dirijo palabra alguna: Chrome, John Joseff, Exû, Samael y Saginata...¿Como han estado mis viejos amigos imaginarios? ¿Saben? Quiero contarles algo.

Muchas, muchas, miles de personas mueren al día en el mundo de diversas causas. Es déspota decirlo pero si nos vemos como si fuésemos números no importaría cuantos cientos de miles muriesen al día, los números son y serán numeros; y los números no poseen vida alguna.

Pero somos humanos, no números, y por lo tanto siempre nos creeremos ese uno en un millón aunque no lo seamos.

Somos números. Eso es lo que queria contarles.

¿Por qué?

Simple, ¿cuantos amigos en las redes sociales tienes? ¿cuando naciste? ¿cual es tu DNI? ¿cuantos mensajes envias al día?

Somos números.

Me dieron los ojos y se me niega la luz. Esta oración significa "se me han dado las preguntas pero se me niegan las respuestas"

La muerte es horrible. Tus acciones garantizan el que después de concretada te recuerden con cariño o desprecio.

Hoy yo quiero morir por el simple hecho de querer acompañar en el trecho a esos cientos de miles que murieron este día, mañana quizás otro piense en lo mismo y quizás pasado mañana también.

En esta noche de menalcolia... quiero acompañar en el trayecto a una y solo una de las que murieron este día. A la persona que sin si quiera pedírselo me dio un abrazo en unos de los momentos mas terribles de mi bizarra vida.

-Sonrie-

Siempre he tenido la manía de mirar el hermoso cielo nocturno cuando me siento con  ganas de gritarle a los cuatro vientos "dios, tu no existes ¿verdad?" con esperanzas de que por azares del destino alguien me gritase "no, el no existe pero ¿acaso eso importa? tu vida no la dicta nadie salvo tu"

-suspiro-

Se me durmieron los pies, estoy en cuclillas frente a una funeraria. Las personas entran y rezan, abrazan a la madre y a la empleada domestica "Lo siento mucho" les dije después de terminada la oración. Salí y desde entonces permanezco aquí como una estatua, quizás solo quizás siguiendo un instinto muy primitivo que me dictaba "quedate" como si esa persona pudiese levantarse y respirar de nuevo, de hecho, cuando la mire durmiendo en el ataúd tan plácidamente pensé "¿soy yo o aun respira?".

Hoy, desearía dejar de pensar que todos somos números y pensar que cada persona es única pero si lo hago sufriré mas, ya que miles de personas murieron en el mundo hoy también y yo pues... No puedo rezarles a todos un ave maria o un padre nuestro.

Siento como si el viento me abrazara en sus cálidos brazos como aquella vez en la que me abrazaste.

Hoy también quiero llorar pero no puedo, mi dotación vitalicia de lágrimas se agotó con el pasar de mi joven vida.

Amigos, mis amigos imaginarios, quisiera contarles mas pues cuando estas triste quieres desaogarte con quienes mayor confianza tienes pero...no existen...

Porque no son números y porque yo si, y mientras siga siendolo cual zombie no sufrire, no sentiré, permaneceré estático.

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